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Batallón de Artillería No. 8 "San Mateo"

Historia Unidades de Artillería

01 de enero de 2010

El mismo decreto con que nació oficialmente el “Galán” le dio vida al “San Mateo”. Dicha disposición se emitió a raíz de la compra, por parte de una comisión del Gobierno Nacional, de diez baterías Skoda en Checoslovaquia. Así pues el Decreto 354 de febrero de 1933 dispone la creación del Grupo de Artillería No. 4 “San Mateo” como unidad orgánica de la Cuarta Brigada, con guarnición en la ciudad de Medellín.
Dificultades de diversa índole, especialmente del tipo económico, impidieron su establecimiento en la capital antioqueña y por medio del Decreto 1418 del mismo año se le dio por guarnición al municipio de Jericó, Antioquia. Allí las instalaciones que ocupó eran muy incómodas y pequeñas para un cuartel. Sin embargo, gracias a los esfuerzos e interés de sus comandantes, el grupo desarrolló su instrucción con el moderno material Skoda recién llegado al país.

Es digna de mención la encomiable labor de su primer comandante, el señor Mayor Eurípides Márquez quien, con sus cualidades de organizador, no solo sentó las bases para el brillante futuro de la unidad, sino que desde su llegada supo ganarse el espacio de la ciudadanía. Incluso la ajena y hasta la reacia al estamento militar –por creer que un batallón perturbaría de las arraigadas costumbres patriarcales de la época-. En esa forma, se preparó un magnífico ambiente para el cuerpo de oficiales que más tarde llegaría.

El 1º. de diciembre de 1933 se hizo la primera incorporación de soldados con personal para dos baterías. En este año fueron oficiales fundadores del Batallón los siguientes: Mayor Márquez, Capitán Ernesto Gómez, Capitán Laurentino Fernández, Subteneitnes Gilberto Montoya, Tito Perdomo, Carlos Rodríguez y Rafael Mazuera; contador Samuel Quesada, medio Luis C. Uribe y veterinario Álvaro Hernao.

El local escogido fue una escuela sin terminar y siete casas pequeñas construidas por la sociedad de San Vicente. El señor Mayor Màrquez, agregó posteriormente un buen patio de ejercicios, rastrillos, cancha de tenis, picadero, pesebreras, jardines y capilla. Así corrieron los primeros años del Batallón “San Mateo” en la guarnición de Jericó.

En 1934 se desarrolló el primer curso de artillería. La misión chilena, al mando del señor Capitán Alvarez G., a Jericó y se ejecutaron interesantes ejercicios de tiro en terrenos difíciles. Fueron alumnos, entre otros, los señores Capitanes Rafael Sánchez Amaya, Clodomiro Lozano, Alfonso Payán y Álvaro González.

En 1935, siendo comandante de la Cuarta Brigada el señor Coronel Luis M. Castañeda, se ejecutaron ejercicios tácticos de brigada en el oriente antioqueño con actuación sobresaliente del Batallón “San Mateo” como unidad táctica de artillería, en apoyo directo a la unidad operativa. En este punto vale la pena recordar al señor Alejo Santamaría quien accedió a prestar los terrenos de su finca para realizar los citados ejercicios, ocasión esta que le permitió conocer de cerca al Ejército; razón por la cual más adelante donó a la Artillería estos terrenos para el “San Mateo”.

Al año siguiente, el señor Coronel Rubén Galvis, comandante de la brigada, queriendo dar especial realce a la celebración del 20 de julio, ordenó la concentración de todas las unidades tácticas en Medellín para desfilar. Fue esta la primera vez, en que ante la admiración de la ciudadanía, se presentaron nuestros cañones Skoda en arrastre.

Debido a que el terreno en el sector de Jericó era densamente poblado; y después de un estudios realizado por una inspección de artillería encomendada al señor Coronel Espinel, cuando se desempeñaba como Comandante del Batallón el señor Teniente Coronel Rafael Rodríguez, salió hacia la población de Caldas, Antioquia, una batería al mando del señor Capitán Alfredo Duarte Blum. Lo anterior, con el fin de efectuar prácticas de tiro y reconocer terrenos propicios para el nuevo acontecimiento del Batallón “San Mateo”.

Esta unidad fundamental se convirtió prácticamente en grupo aposentor y el 17 de febrero de 1937 se efectúo el traslado definitivo a dicho municipio situado en la cabecera del valle de Medellín. El señor Teniente Coronel Rodríguez, con cariño profesional, acondicionó como cuartel la vieja casona de la Vidriera de Caldas que, aunque estrecha, constituyó durante cinco años un cálido y acogedor alberque para este batallón nómada. Estos fueron años de gran provecho técnico porque dieron ocasión a buenas prácticas de tiro. Fueron además años de glorias deportivas especialmente en lo relacionado con el tiro y el fútbol según lo atestiguan los trofeos obtenidos en franca lid con las demás unidades de la brigada. Años en los cuales está grabado el nombre del señor Coronel Bayona Posada por ser el más activo y entusiasta organizador de estas victorias.

En mayo de 1937 se llevaron a cabo maniobras de brigada en las regiones de Rionegro, Santuario y Carmen. Estas finalizaron con una importante ceremonia, en la cual juraron bandera los contingentes de los Batallones “Girardot”, “bombona” y “San Mateo”, desfilando luego ante la tumba del General José María Córdova.

En agosto de 1938 el batallón se desplazó a Bogotá para las celebraciones del cuarto centenario de la capital. En esta oportunidad y en ceremonia especial recibió una nueva bandera de guerra para reemplazar la que los acompañaba desde su fundación y la cual fue bordada por las damas de Jericó.

En 1941, cuando el país vivía en expectativa la contienda mundial, que amenazaba las líneas de comunicación marítima por el mar Caribe, el Ejército concentró fuertes núcleos de sus efectivos en las brigadas que tendrían como misión defender las costas de ambos océanos. Por lo anterior el Batallón “san Mateo” fue declarado en receso y su personal y material distribuidos entre los Batallones “La Popa” y “Palace”. En esta forma se cumplió la primera etapa de la vida del Batallón y el fin de su historia en la segunda guarnición en el departamento de Antioquia.

Superada la emergencia internacional que había cortado la vida del batallón (denominado en la época “Grupo”) fue nuevamente organizado esta vez con guarnición en la ciudad de Pereira y orgánico de la Cuarta Brigada, mediante Decreto 1628 de 1943. Dotándolo de las mismas baterías, personal y material que fueron agregados a los Grupos “La Popa” y “Palace”.

Fueron entonces trasladados al nuevo grupo los siguientes oficiales por medio del Decreto 1871 del 24 de septiembre del mismo año: Mayor Arturo Charry, como Comandante, Capitanes Daniel Tello R., Francisco Rojas E., y Carlos Sus Pacheco; Tenientes Francisco Gómez Laverde, Luis M. Ochoa, Jorge Salcedo Victoria, Jorge A. Jaramillo T., Humberto torees M., Alfonso Pontón D., y Rafael Blanco C., y Subteniente Alfonso Velásquez Mazuera, Ricardo Charry Solano y Hernando Pérez A. Todos los Oficiales trasladados por el citado decreto, viajaron a Pereira a excepción del señor Subteniente Velásquez Mazuera, en cuyo lugar fue trasladado del Grupo “La Popa” el señor Subteniente Armando Vanegas Maldonado.

Los primeros cuarteles que ocupó, en la guarnición de Pereira, se localizaron en el edificio “Eduardo Santos” donde funcionaba el seminario de la ciudad y permaneció allí hasta el año de 1955 cuando se trasladó a las modernas instalaciones de la finca Maraya. La cual fue donada por la ciudadanía de Pereira al Ejército en el año de 1948, gracias a la valiosísima intervención de los señores: doctor Bernardo Mejía M., doctor Roa Martínez, Benjamín Ángel M., Manuel Uribe, Simón Velasco y José Carlos Ángel.

En 1947 el “San Mateo” contribuyo a la creación del Batallón “Nueva Granada” en Armenia, enviando 126 soldados que integraron su primera compañía.

Con motivo de la turbación del orden público en el mes de abril de 1948, la unidad asumió el control de las ciudades de Pereira y Armenia y poblaciones vecinas empleando todos sus efectivos, y algunas reservas. En estos hechos no puede dejarse pasar inadvertido el patriótico gesto de los señores Mayor Alfonso Paredes, Tenientes Arturo Greffestein, Rodolfo Evers y Jorge Rojas, oficiales retirados, quienes acudieron voluntariamente a ofrecer sus servicios a la unidad con motivo de la emergencia nacional.

Las actividades de pacificación del “San Mateo” durante la violencia son bien conocidas y en su momento merecieron el reconocimiento de los altos mandos y de la ciudadanía. Sin embargo, cabe resaltar la labor cumplida por el señor Teniente Coronel Efraín Horacio Vallejo Ardila (q.e.p.d.), quien supo dirigir la unidad en forma encomiable infundiendo en la tropa el valor para enfrentar con éxito a los antisociales, y el espíritu de acercamiento a la ciudadanía y gracias a lo cual se logró pacificar la jurisdicción del batallón.

La historia del Batallón “San Mateo” es pródiga en hechos de trascendencia para la vida institucional. La unidad táctica tiene el honor de contar en sus filas con el capellán más antiguo del Ejército. Se trata de Monseñor Octavio Peláez, hombre de Dios, poseedor de una vasta cultura, dedicado a servir a las almas de los integrantes de la unidad desde que fuera comandante el señor Mayor General ® Jaime Durán Pombi. Desde ese entonces innumerables han sido las personas beneficiadas con la predicación y la labor pastoral de Monseñor Peláez. Así mismo, los comandantes del Batallón, y los oficiales en general en los últimos 30 años han contado –en su labor de comando- con las intervenciones del capellán a favor del buen trato que se le debe dar a los soldados. Y en general con los consejos provenientes de una persona conocedora, como la que más, de la historia del batallón y de la naturaleza humana con sus debilidades y bondades.

Esta prestigiosa unidad táctica de la Divisa Negra ha aportado su abnegación y sacrificios en aras del orden y la tranquilidad de la jurisdicción operacional asignada. Y en varias oportunidades ha cumplido exitosamente comisiones del servicio en otras jurisdicciones.

Entre comienzos de 1975 y principios de 1977 el batallón, orgánico de la Octava Brigada, agregado a la Cuarta Brigada, realizó importantes y exitosas operaciones de contraguerrillas en el Bajo Cauca Antioqueño y el sur del departamento de Bolívar.

A comienzos de 1981 fue la unidad táctica que inicio y encabezó la que se denomino “Operación Choco” contra el M-19; cuando varios grupos de esta organización subversiva, después de haberse entrenado en Cuba, desembarcaron en el Pacífico y trataron de penetrar al corazón del país a través del departamento del Chocó. Una vez iniciada la operación, el comando de la Octava Brigada apreció la gravedad de la situación y decidió realizar una operación a nivel de unidad operativa, en la cual el “San Mateo” dejó en alto el prestigio de la Artillería.

Durante el segundo semestre del mismo año la unidad fue destinada a operar agregada a la Séptima Brigada en el área de San José del Guaviare contra las Farc. Al término de esta comisión el alto Mando Militar y la ciudadanía reconocieron ampliamente la importante labor desarrollada.

Otras comisiones del servicio para realizar operaciones de contraguerrillas han sido las siguientes entre marzo y septiembre de 1982 operó en el departamento del Caquetá contra las Farc. Entre julio de 1983 y marzo de 1985 operó en el departamento del Cauca contra el M-19. Entre marzo de 1992 y julio de 1993 adelantó operaciones en el sur del departamento del Cesar. En todas estas el “San Mateo”, cumpliendo con el lema “Deber antes que vida” ha aportado su sangre en aras del mejor estar de sus compatriotas, dejando muy en alto el prestigio de la Artillería.
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